Las semillas de Marihuana tienen una vida media de unos dos o tres años, a partir de ahí pierden mucha vitalidad. Por lo que su germinación no está garantizada. Además, si no se han cuidado bien y han sido expuestas a calor o humedad, su vida útil será mucho menor.

Por eso es muy importante comprar nuestras semillas al propio banco, que nos garantizará semillas frescas y bien conservadas, o a un grow shop de confianza en el que sepamos que almacenan las semillas correctamente.

Veamos cuál es la mejor forma de conservar nuestras semillas, para que puedan durar muchos más años con la misma vitalidad y que germinen en cuanto lo necesitemos.

Conservación refrigerada

Como ya habrás supuesto, la mejor forma de conservar nuestras semillas en buen estado es a baja temperatura. Para ello, podemos usar el refrigerador de nuestra casa. La temperatura óptima de conservación es la que ronda los 2 ó 3 grados centígrados.

Debemos meter las semillas en un envase hermético libre de humedad. Una buena forma de evitar la aparición de humedad es meter junto con las semillas algunos granos de arroz o un trozo de papel de cocina, de forma que si aparece algo de humedad, sea absorbida.

Guardaremos el bote bien cerrado en el frigorífico, manteniendo estable esa baja temperatura hasta que las necesitemos. Con este procedimiento, las semillas se conservan bien durante cinco o seis años. Incluso algunos más en muchas ocasiones.

¿Se pueden congelar las semillas?

No es lo más adecuado, pero si, se pueden congelar. Muchas semillas congeladas no germinan una vez son descongeladas y puestas a germinar. Pero otras si lo hacen, incluso después de más de 10 años guardadas en un congelador.

No es lo más recomendable porque no todas se conservan bien, pero hay que admitir, que la vida útil de las que sobreviven en mucho mayor. Una buena opción para guardar semillas durante muchos años.

Cómo germinar semillas previamente refrigeradas

Tanto las semillas refrigeradas como las congeladas, necesitan un tiempo de aclimatación ates de ser germinadas nuevamente. Lo ideal es ponerlas a una temperatura ambiente de alrededor de veinte o veinticinco grados durante al menos una semana.

Pasado ese tiempo, podemos germinar nuestras semillas normalmente. Aunque algunas pueden presentar letargo a la hora de germinar, por lo general lo harán bien.

Hay que tener presente que se trata de semillas viejas que han perdido parte de su vitalidad, por lo que es muy importante mimarlas durante los primeros días de crecimiento. Una vez cojan el ritmo, serán tan vitales y vigorosas como la semilla más fresca que puedas germinar.

¿Por qué guardar semillas?

Existen muchas situaciones en las que guardar una genética que nos gusta es altamente recomendable. Por ejemplo, cuando sale una genética nueva y nos encanta, aquí es muy recomendable guardar algún paquete de cinco o diez semillas para el futuro.

La razón es, que muchas veces se pierden los parentales o si tienen mucho éxito se crean en masa, y la calidad de las mismas, el sabor o incluso el olor merma. Tener semillas de las primeras tandas de cualquier nueva cepa, es sin duda lo más recomendable.

Otra situación en la que nos podemos ver obligados a almacenar, es que no cultivemos muchos ejemplares a la vez. Si por ejemplo tenemos un paquete de cinco semillas y solo vamos a usar una o dos ¿Qué hacemos con el resto? No las guares den un cajón, conservalas bien.

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