Debido a su gran sencillez podría decirse que el cultivo de Marihuana en maceta es el más apropiado para los cultivadores con poca o ninguna experiencia. Conviene comenzar con esta técnica para ir mejorando poco a poco, conforme se adquiera experiencia.

El cultivo de Cannabis puede ser muy complejo y completo, midiendo incluso las ppm del CO2 en los cultivos más profesionales. Pero también puede ser extremadamente sencillo, si optamos por no complicarnos la vida y poner una semilla en una maceta.

Veamos paso a paso, todo lo que necesitamos saber para que nuestra planta de hierba crezca sana y feliz en una maceta en nuestra terraza o balcón.

Eligiendo una buena genética

Antes de comenzar con el cultivo debemos elegir una buena genética de Marihuana. Existen varios tipos de genéticas y dependiendo de cuál elijamos, los efectos al fumarla serán más relajantes o más psicoactivos / despiertos.

Si queremos un efecto relajante, debemos comprar una variedad Índica (por ejemplo alguna genética Kush) . Si queremos un efecto más activo, debemos comprar una variedad Sativa (por ejemplo alguna genética Haze).

El siguiente paso es asegurarnos de que la semilla que compremos sea feminizada. Las plantas de Marihuana que se fuman son las hembras, así que comprar semillas regulares es una perdida de tiempo pues podría salirnos un macho y hacernos perder el tiempo. La semillas debe ser feminizada.

Y por último, debemos pensar si queremos una variedad “normal” o “autofloreciente”. Como vamos a cultivar al aire libre en verano, en una maceta, no importa lo que elijamos (a tu gusto). Pero ten en cuenta que las plantas que antes estarán listas para fumar serán siempre las Índicas autoflorecientes.

¿Cuando plantar la Marihuana?

Dado que vamos a hacer un cultivo en maceta, lo ideal es que comencemos cuando ya haga algo de calor. Un mínimo de quince grados es lo más recomendable. En el hemisferio norte se suele comenzar con la entrada de la primavera.

Si vives en una zona donde las noches son frías, debes esperar a que se temple un poco el clima ya que las heladas pueden paralizar por completo el crecimiento de estas plantas, incluso matarlas.

La maceta y el sustrato

Es muy importante elegir un buen sustrato (una buena tierra) para cultivar nuestra planta. Por favor, no compres tierra en el chino… no es de buena calidad. Procura comprar tierra de buena calidad en cualquier Grow Shop, específica para el cultivo de Marihuana.

Si no tienes esa opción, puedes usar la clásica “Compo Sana“, disponible en cualquier floristería o vivero. Una vez tenemos la tierra, debemos pensar en el tamaño de la maceta.

Hay que tener en cuenta que vamos a necesitar una maceta de un tamaño considerable, ya que si elegimos una maceta pequeña, tendremos que estar regando cada dos por tres y además se terminarán muy pronto los nutrientes del a tierra.

Una maceta de quince / veinte litros de capacidad como mínimo y de ahí en adelante. Cuanto mayor sea la maceta mejor, aunque tampoco hace falta que sea de cien litros… tampoco te emociones.

Sembramos la semilla

El primer paso es muy sencillo, llenaremos nuestra maceta con tierra de calidad y regaremos para que se quede bien humedecida (tampoco hace falta que la encharques he).

Ahora haremos un pequeño hueco en el centro, con una profundidad de un centímetro y pondremos ahí la semilla. Taparemos la semilla con tierra húmeda. Hasta que la semilla no germine y veamos como brota del sustrato, procura no poner la maceta al sol (para evitar que la tierra se seque).

Incluso puedes poner un poco de plástico transparente (cómo el que se usa en los bocadillos) sobre la maceta, para evitar que se evapore el agua mientras germina nuestra semilla. La semilla tardará entre una y dos semanas en brotar.

Opción 2 – Más profesional

Si lo prefieres, también puedes germinar la semilla aparte y luego plantarla cuando ya haya germinado. Puedes ver cómo germinar semillas desde:

Aunque plantar directamente en la tierra, es lo más sencillo si no tienes experiencia.

Etapa de crecimiento de la Marihuana

Una vez que veamos que la planta ha brotado, eliminaremos cualquier tipo de plástico que hayamos puesto en la superficie de la maceta, dejando que la tierra y la plántula (planta pequeña) respiren bien.

Ahora si que pondremos nuestra maceta en un lugar donde reciba el máximo de horas de sol posibles. Recuerda que cuanto más sol reciba nuestra planta, más grande y fuerte será. Incluso podemos ir moviendo nuestra maceta a lo largo del día en busca del sitio más soleado.

Durante el ciclo de crecimiento de la Marihuana no debemos usar ningún tipo de abono. La tierra ya tiene todos los nutrientes que la planta necesita, no cometas el error de pensar que si usas abono, la planta se hará más grande o fuerte, porque no es así.

Lo único que debe preocuparnos es que el sustrato (la tierra) esté siempre con un nivel óptimo de humedad y no se seque por completo. Un buen truco para saber cuando debemos regar, es meter nuestro dedo indice (el de los mocos) en la tierra.

Hunde el dedo en la tierra y sácalo, si hay tierra pegada al dedo, aun tiene un buen nivel de humedad. Si el dedo sale prácticamente limpio, la tierra está seca y necesita ser regada.Por lo demás no debemos preocuparnos, la planta irá creciendo hasta que decida comenzar la floración (algo que hará por si sola, automáticamente).

Etapa de floración

Cuando el día comience a acortar nuestra planta comenzará poco a poco a entrar en floración (excepto las genéticas autoflorecientes, que florecen antes). Sabremos que nuestra planta está floreciendo porque comenzará a formar pequeñas flores de pelillos blancos (pistilos).

Poco a poco esas pequeñas flores irán creciendo y formando cogollos, los cuales se cubrirán de resina y comenzarán a oler muy pero que muy bien. Debemos dejar que la planta forme, engorde y madure los cogollos a su ritmo.

El error más común del cultivador novato es cortar la planta demasiado pronto. Es en las últimas semanas de floración cuando más engordan los cogollos, así que no tiene ningún sentido anticiparnos y cortar antes de tiempo.

Así que simplemente, ten paciencia. Por otro lado, durante este ciclo de la planta si que podemos utilizar un poco de abono de floración (rico en fósforo y potasio – PK). Lo ideal es comenzar a usarlo cuando la planta comience a formar las primeras flores.

Este abono lo usaremos junto con el agua de riego y siempre en poca cantidad, si abusamos, echaremos a perder nuestro cultivo (mira las indicaciones del bote y usa la mitad de lo que te indique). Es importante dejar de usar el abono cuando los cogollos comiencen a engordar.

La cosecha

Cuando los cogollos ya han engordado y madurado correctamente, algo que podemos saber mirando la oxidación de los pistilos y el color de los tricomas, debemos cosechar nuestros cogollos.

Lo ideal es separar las hojas que rodean a los cogollos y dejar solamente los cogollos limpios, para secarlos bien y poder fumarlos sin hojas.

Y una vez que ya tengamos nuestros cogollos secos, podremos comenzar a degustarlos. Es recomendable guardar unos pocos para ir consumiéndolos y el resto para que hagan el proceso de curado.

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